7 nov. 2012

Capítulo Diecisiete

Tenían claro que la situación no iba a ser fácil.
Debía ser cuidadoso.
Teresa siempre le había demostrado tener carácter aunque no por ello fuera difícil tratar.
El creía que un cúmulo de circunstancias les había llevado a cometer el error más grande de sus vidas. Pero estaba equivocado...

-Siento que te hayas ido así.
Debería empezar pidiendo perdón aunque no sé muy bien por qué. Si pudiéramos vernos de nuevo creo que sería mejor hablar uno frente a otro...
-Espera un segundo. ¿No sabes por qué tienes que pedirme perdón? ¡No me lo puedo creer!
-Puedo intuirlo pero, yo te amo¡..
-No intuyas nada, fue una realidad. Estuviste con alguien mientras estabas conmigo. Ella vino hablar conmigo y me dijo todo aquello que...
-Pero, ¿qué dices? ¿De qué hablas?
-El fin de semana del Congreso de Pasteleros, estuviste con ella.
-¿Con quién?-le gritó, no podía más-
-Con Raquel-su voz temblaba-
-Y dices qué fue hablar contigo. ¿Y cuándo pensabas decírmelo? No tenía ni idea que por eso...Si alguna vez creíste en mí, veámonos.
-Nos vió en la plaza Jesús, pensé que te lo había dicho.
-¡Esto es una mierda!. Eras tú la que deberías habermelo dicho.
-Te lo digo ahora, ¿No te sirve? Además ya no creo en tí. Me habló de muchas cosas de nuestra intimidad, que sólo sabíamos tu y yo...
-Por favor, necesito verte. Necesito que me mires a los ojos y ...
-No sé.
-¿Vamos a dejar esto así? Te juro que no he estado con ninguna mujer mientras estuvimos juntos, tienes que creerme, y menos con Raquel. Claro que coincidimos, era la organizadora, incluso ahora creo que lo hizo todo para liarla.
-A qué te refieres con todo.
-Tuvo un desvanecimiento, y otro compañero y yo la llevamos a la habitación; mientras él llamaba al médico, yo me quedé con ella. Pero te juro que no pasó nada.
-Ves, cómo algo paso.
-¿Eso te lo dijo?. Respóndeme.
-No de eso no me dijo, nada. Es igual, Sergio. Hoy ha sido un día extraño para mí...No quiero seguir hablando. Necesito parar de comerme la cabeza...
-Bueno, ademas es muy tarde, pero tenía sentirte. ¿Nos vamos a ver? Si quieres mañana estoy ahí.
-No mañana no. Es muy pronto. El fin de semana.
-Vale. Búscame alojamiento para el viernes y el sábado.
-Estaba sorprendida-¿Y la pastelería? Dos días sin abrir.
-No me importa. Necesito estar contigo. Te echo mucho de menos, Teresa.
-Se estremeció- Está bien. Ahora te dejo.
-Te quiero.
-Hasta mañana.
-Hasta mañana.

...A la vida no le puedes poner resistencia, tienes que dejarte llevar...como el agua que fluye por el río que busca ansioso llegar al mar.

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