18 oct. 2014

Capítulo 26



...El tiempo ha pasado tan de repente que Teresa se ve comprando con su amiga el vestido de la boda a la vez que prepara la misa por sus difuntos padres. Todo será en menos de dos semanas, el gozo y la ausencia se unen en breve. Así es la vida, un continuo viaje de momentos en los que debes estar presente observando atentamente el desdén de cada alma. Los que luchan por un porvenir expectante y lleno de ilusión y Teresa que aprovecha cada bocanada de aire para evitar confirmar su anclada soledad.

-Estás preciosa-dijo a su amiga, mientras le ayudaba a vestirse.-
-Tere, sí aún no me lo he puesto-sonrió-
-Da igual, estarás preciosa con cualquier trapo, como si llevas un saco con un velo...
-Tú deberías estar aquí Tere, no sé por qué te precipitaste tanto en...
-Sabes que no quiero hablar de eso.
-Pues vas a verle por que viene a la boda.
-¿Qué dices? Pero,¿Le habéis invitado?
-Yo pensé que Simón te lo había dicho, le voy a matar. Y supongo que sabrás que han empezado a trabajar juntos, ¿verdad?, como hemos abierto el servicio de catering hemos contratado con Sergio todo lo que tiene que ver con la repostería...todo está saliendo a las mil maravillas...

Teresa atusaba el vestido mientras como un susurro oía a su amiga hablando sin percatarse de lo que decía, todo se convertía en ruidosas palabras a gran velocidad y Teresa sólo se escuchaba a sí misma repitiéndose:"No me puede ver sola" "No puede verme, no, no, no, no".

Cómo si de un mal sueño se tratara Teresa dejó sus pensamientos en el baúl y atendió a su amiga, pronto cuñada, del alma.

-¡Escúchame! ¿Te gusta?
-Lo dicho, estás increíblemente bella, muy sencilla y elegante, pero ¿te recogerás el pelo, no?
-Sí, ¿tu crees? 
-Realzará tu cuello, y el velo es precioso. 
-Empiezo a estar nerviosa, todo coincide y sé que Simón quería esta fecha para olvidar un poco lo que sucedió. Parece que huye de la pena.
-Mi hermano ha hecho bien decidiendo, no huye, nos enseña que la vida es así. Hay alegrías y penas y juntarlas es una buena forma de sobrevivir a todo. Es muy valiente por vuestra parte.
-Y tu ¿qué vas llevar?
-Yo con mi eterno color, el negro. Y el toque de color lo pondrá la pamela, los zapatos y el bolso...
-Tengo ganas de veros juntos a los dos, tu llevando a tu hermano al altar.
-¡Ja!-exclamó-pedazo de mujer que le sujetará los nervios 
-Me gusta verte sonreír.
-Ya últimamente me he vuelto muy mayor.
-No eres mayor, te han pasado muchas cosas en muy poco tiempo y...
-Sí y todas muy malas.
-La verdad que sí...me voy a quitar el vestido que aún nos queda ir a probar la tarta.
-Eso me apetece.
Tulipanes

Salieron de la tienda agarradas como dos buenas amigas que preparan un sábado noche, una juerga, una fiesta, a carcajada limpia, sin temer a nada, como lo hacían diez años atrás, sin permiso, sin obligaciones.

Tres horas más tarde Teresa regresó a casa, se preparó una tisana y puso en un plato el trozo de tarta que en nada de tiempo se convertirá en la tarta nupcial, bizcocho, chocolate, arándanos y mousse de chocolate blanco. Se recostó en el orejero de su padre, se tapó con la manta de lana de su madre y se comió un primer trozo, muy despacio, saboreandolo. Sergio iría a la boda de su hermano no podía esperar, ella no podía ir sola tenía que solucionarlo.
Cogió el movil y sin dudar buscó el numero del único hombre capaz de acompañarle a este evento familiar sin vergüenza alguna e incluso protegerla ante cualquier situación incómoda, alguien que creía amigo...

-Hola, ¿cómo estás?-con voz temblorosa-
-Qué sorpresa, a qué debo tal honor.
-No seas así, no pude llamarte antes.
-Soy incapaz de enfadarme contigo, ya lo sabes, así que estoy encantado que te acuerdes de mi. 
-Siempre tan locuaz. Te llamo por que tengo que pedirte un favor
-Acabáramos-Teresa le interrumpe-
-No es por nada de tu trabajo. Verás- con duda- en quince días Simón se casa, y me gustaría saber si puedes claro está, acompañarme
-¿Lo dices en serio?, estaría encantado.
-Pues cuento contigo.
-Cuenta conmigo siempre.
-Gracias Ricardo, mañana te paso a ver. Y de nuevo gracias.
-Gracias a ti por pensar en mí.

A Ricardo le suena de nuevo el teléfono. Emocionado piensa que es Teresa


-¿Dígame?
-No sé nada de ti. ¿Estás trabajando en nuestros planes? o ¿sigues eclipsado por ella?. Por qué yo estoy cumpliendo con lo acordado y sigo engatusando a Sergio y todo va viento en popa.
-Pues que sepas que todo a dado un giro inesperado voy acompañar a Teresa a la boda de su hermano, Simón.
-Pues ya sabes lo que tienes que hacer.
-Sí lo sé, pero cada vez tengo menos ganas de hacerlo...eso pasó hace mucho, deberías olvidar tanto rencor...                                  

Mientras, Teresa sostuvo la taza, soplo varias veces el contenido y terminó de un trago la bebida y la posó.
Se abrazó al cojín y rompió a llorar.











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