17 nov. 2014

Capítulo 27



Le costó reconocer que la vida continúa. 
Simón y Sofía optaron por  ser valientes, no amedrentarse, no regocijarse en la pena. Teresa sí. Tanto que hasta echó de su vida lo que más quería. No se fiaba de Sergio, o tal vez no se fiaba de ella misma... Teresa sabía que era un error pero no estaba pasando su mejor época; él era su mayor debilidad, su mayor apuesta pero sin garantías. Para ella no existía el perdón para su infidelidad con Bárbara, además apostaba una mano que ahora mismo ellos dos estaban juntos aunque también sabía a ciencia cierta que el corazón de Sergio era suyo. 

-¿Estás preparado para volver a verla?-preguntó Felipe, mientras le servía el café matutino-
-Tanto como preparado... No hace tanto que no la veo.
-Parece que tu has rehecho tu vida
-¿Eso parece?, yo no lo tengo tan claro.-farfulló Ricardo, saboreando el desayuno-
-Lo cierto es que desde que te conozco, nunca me he atrevido a meterme en tu vida, pero hoy lo voy hacer...No me gusta esa Bárbara, no mira bien, y te hace estar triste, amigo. Deberías plantearte dejarla, además vuestras familias no se han llevado bien...Todo esto no me huele bien, será mi nariz de mesonero¡-Sonríe-
-Eso también me lo dice  mi madre.
-Pues no voy descaminado entonces, aunque sólo sea por perro viejo, deberías hacernos caso.
-Está claro que veis más allá que yo...Sigo opinando que estáis confundidos. Además ¿cuál sería su venganza y por qué me lo haría pagar a mí?
-La venganza se sirve fría, hijo, y aunque la guerra civil queda muy atrás, los malos "quereres" se trasmiten de generación en generación, se clavan a hierro en la sangre...Tu abuelo fue quien fue...y eso no se olvida.
-Felipe, que peliculero eres, Bárbara no es vengativa.
-Tú qué sabes, guaje...
Amaneciendo

Felipe siguió a lo suyo, mientras Ricardo ojeaba el periódico sin atender a los titulares, pasaba las hojas a tal velocidad que las realidades allí plasmadas dejaban de tener protagonismo. Quedaba menos de una semana para la boda y sólo pensaba en volver a verla. Sabía que no sentaría bien a Bárbara pero prefería ir solo, no quería incomodar a Teresa, aunque no mirase para él, él sí miraría para ella, no dejaría de hacerlo pasase lo que pasase.
Todo esto lo pensaba mientras conducía distraído de camino a casa. 
Su ritmo era distinto, se acostaba cuando todos se levantaban aunque Bárbara hoy no iría a trabajar así que se sorprendió al verla aún en la cama...

-Buenos días, ¿no te levantas? Te advierto que es tarde para tí.-Mientras posaba las llaves en la bandeja de cristal de la cómoda-
-Hoy no. Hoy quiero quitarte el frío de la noche...
-Entonces,¿te quedas?
-¡Tú qué crees!

No había momento que más excitase a Bárbara en el día que saber que sus planes iban a salir bien. Esa venganza que la madre de Sergio intuía y que Felipe el dueño del bar le argumentaba, existía en sus entrañas...y además tenía un apoyo en Ricardo, cosa que también la emocionaba. 
Su alma se reía a carcajadas mientras notaba a Ricardo exhausto de placer. El se había sentado en la cama, momento que Bárbara completamente desnuda aprovechó para colocarse encima.
Sergio, cerró los ojos y se dejó hacer.




No hay comentarios:

Publicar un comentario