25 abr. 2018

Capítulo treinta

Ricardo debía conseguir que Teresa se fuese con él nada más terminar la fiesta. Ella no toleraba muy bien el alcohol y, aunque Sergio estaría pendiente, necesitaba que Teresa perdiera un poco el control y le diera todo lo mismo; la única forma era echarle un sedante en la bebida que la desinhibiría pero sin dejarla atontada. 
Bárbara lo tenía todo preparado en la cabaña de sus abuelos que no quedaba muy lejos del convite y había dado instrucciones explícitas a Ricardo: "haz saber de alguna manera a Sergio que te llevas a Teresa"
Esa era la idea de la rencorosa Bárbara que Sergio les siguiera, juntarles en un mismo lugar y sobre todo que no salieran de allí vivos. Ricardo, no sabía su plan fina, pero lo sufriría.

Aunque eran jóvenes, modernos y con una gran vitalidad, todos esperaban que Sofía y Simón bailasen algo acorde con el tiempo en el que estaban, los invitados se quedaron asombrados al escuchar los primeros acordes de "My way" de Frank Sinatra. De esta manera decidieron traer el recuerdo de Claudia y Juan. Les habían visto bailar muchas veces este tema en el salón de su casa, era su canción y con este pequeño guiño, los asistentes se pusieron en pie y les ofrecieron un gran aplauso al terminar.

-¿Qué tal lo hemos hecho, hermana? No somos ellos pero...
- "Estarían orgullosos Simón. Se me pusieron los pelos gallina, no me lo esperaba"- titubeo y arrastro las palabras Teresa lo que indicaba su estado de embriaguez-
-Deja de beber hermana-profirió Simón con una gran carcajada-, que vamos que tener que llevarte en cuello.
-No hace falta, yo me encargaré Simón. Cuándo todo termine la acerco a casa ya que Clara pasará la noche en casa de Adolfo-se apresuró a explicar Ricardo-
-Creo que mi hermana estará mejor con Sergio, Ricardo, no es por nada pero parece que no te enteras que es a él al que ama con locura. Por eso ha venido para que las cosas se arreglen entre ellos. No deberías meterte- le espetó Simón-
-Teresa y yo estamos juntos y al que no le guste...-Interrumpió Teresa, agitando la copa que llevaba en la mano-
-Yo no estoy con nadie, sólo quiero divertirme...no pienso penar y menos hoy..

...Y derecho tenía, era la boda de su hermano, sus padres no estaban, su corazón estaba roto, había perdido el trabajo, y no se reía desde hacía mucho...se merecía creer en la vida, y sabía que Sergio era su todo, pero era incapaz de perdonar la traición, algo se había desgarrado en ella, y no sabía olvidar aunque deseaba con toda su alma hacerlo.
Pasaban las horas y la fiesta estaba llegando a su fin, Ricardo tenía cinco mensajes de whatsapp que le apresuraban a salir con Teresa...Empezaba el final...

-¿Qué te parece si te llevo al paraíso? Está aquí cerca- le dijo agarrándole la cintura
-Ella que estaba aturdida-Creo es es buena idea, estoy muy mareada, necesito aire-le dijo mientras sonaba los acordes de gaita con el "El Xarreru"  que marcaban el cierre de la boda


No se despidieron de nadie. 
Aunque a la espalda llevaban pegado a varios metros de distancia a Sergio que apuró su bebida y salió tras de ellos con la intención de pararles y que Teresa hablase con él...no lo hizo en toda la boda.
Sentó a Teresa en el asiento del coche y le puso el cinturón, estaba realmente afectada, salió de la plaza lentamente para que Sergio viera que dirección tomaban, todo iba bien, como estaba planeado.

Le quemaba la sangre, Bárbara había encendido más de cien velas iluminando todo el salón, encendido la calefacción a todo lo que la vieja caldera daba, esperando que pronto la aguja llegara a la franja roja...y depositada la caja con ventilación en el suelo del salón con una víbora que soltaría en cuanto todo se serenase y después de hacer su alegato...de una manera u otra no quería que nadie saliese vivo de aquella casa...

Ricardo aparcó detrás y a pocos minutos Sergio...

-¿Qué lugar es este?
-Es la casa de los abuelos de una vieja amiga. Me la presta por esta noche.
-Ricardo, yo no estoy para historias no quiero y además...
-Lo sé. No te preocupes nuestra intención es otra...todo se aclarará en breve.
-¿Aclarar qué? Yo no tengo nada que hablar con nadie...¿qué insinúas?
-No soy yo el que quiere aclarar-afirmaba mientras llegaban-


En eso se abría la puerta...
Teresa no se lo podía creer, la cabeza le daba vueltas, pero veía con claridad  que era Bárbara 


-¿ Esta es tu vieja amiga, Ricardo? ¿ Qué os traéis entre manos? No voy a entrar
-Tú entras por que lo digo yo y punto...por que me las vas a pagar todas juntas...
-Encima yo que te he hecho- gritando y siendo empujada por ella hacia el salón...





Alguien pica a la puerta. Sergio entró corriendo alarmado por las voces...

Clara, ya en casa, se había quedado adormilada en el sofá y de pronto siente un pinchazo que le recorre todo el corazón. 

-Adolfo, va a pasar algo. Siento mucho calor y veo fuego.
-¿Qué dices? Déjame ir a por mi maletín...
-No corre a avisar a Jacinto, esto que siento no es físico, es largo de explicar Adolfo, tu corre a por él y que busquen a Teresa...va a ocurrir una desgracia.
-Pero, Clara, qué....
-Hazme caso por favor.





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