17 ene. 2011

"Crónicas colegiales: Las fabas pintas"

No me hacía más ilusión que quedarme a comer en el cole. 
Mi madre me decía aquello de: " eres muy repugnante para comer, hija, y además un mico. Las monjas te obligan a comerlo todo", ¡cuánto saben las madres!. 
Pero a mí me daba igual, ¿por qué iba a ser tan diferente que en casa, si la mayoría de mis compis se quedaban al mediodía? Pues yo ni iba a ser menos; creo que me pasé medio año diciéndoselo a mí madre, aquel cantarín:"anda mamá, anda". Comer, siempre comí mal- aún colea en mí ese mal comer aunque no se note- pero a tozuda no me ganaba nadie, era capaz de darle la vara a mí madre, pues eso más de medio año, hasta conseguir mi deseado tormento.
Una mañana al despedirme en el autobús "paredes" que hacía el recorrido por la avenida Portugal, Magnus Blisktad etc.. mi mami, me dijo: "Nena, hoy no vuelvas hasta la tarde que te quedas en el comedor" subí las escaleras del autocar como una loca y grité a todas-de aquella el cole sólo era femenino-: "Hoy como con vosotras"
Ya no hubo más¡ En clase no dí palo al agua, no recuerdo exactamente en que parte de las musarañas estaba, pero no me enteré de una. 
Menos mal que había hecho un buen trabajo el día anterior que si no.
En fin llegó el recreo y estuvimos intentando sonsacar a la hermana, no recuerdo el nombre, qué había de comer, pero nada, así que dejamos volar la imaginación, unas decían pescado,¡bien eso me gustaba!, otras opinaban que garbanzos, ¡bien eso también me gustaba!, y así los 30 minutos de recreo... volví a clase y miraba el reloj, no había manera que espabilasen las agujas, "seguro que está estropeado" pensaba yo, y encima que estaba panfila del todo van y me sacan a la pizarra hacer... tampoco lo recuerdo pero seguro que matemáticas, por que de lo que me acuerdo es que iba muerta de miedo por el pasillo.  



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Llegó la hora, y ahí íbamos las habituales y yo hacia el comedor.
Se bendice la mesa, nos colocamos la servilleta, y con gran alboroto llegó el primer plato... No sé pero seguro que tenía la cara para foto...
¡¿Qué narices era aquello? !
Todo negro con algo ovalado flotando... Alguna dijo: Fabas pintas¡¡¡ ¡Ay, mi madre!
Yo ni corta ni perezosa levanté la mano para que viniera la monja, y así fue... 
Vinó y venció.
Le dije que si me podían dar otra cosa que esto no me gustaba, claro la monja se rió a mandíbula abierta y con magistral pericia, plantó, una cucharada enorme en la boca...¡Dios, mío! 
Imaginaros mi llanto, mi rabieta, mi asco...  "y te lo comes todo o de aquí no sales"-dijo- qué miedo, todo el día en el colegio, no, no,no¡; en eso mis compañeras se pusieron como posesas a tragar todo aquel plato para que no les pasara como a mí... Yo entre lágrimas, fui comiendo como puede, con la sombra de la monja oteando por la mesa, (en eso son especialistas), esperando consolarme con el 2º plato, patatas fritas con huevo¡
Si, muy rico, pero las patatas de bolsa. ¿Cómo se moja una patata de bolsa en un huevo?, que me lo expliquen, aquello no tenía ni pies ni cabeza, si mi abuela era capaz de pelar, y pelar patatas¿ por qué aquellas monjas que llevaban toda la mañana cocinando se le ocurrió semejante idea?...
Me tendré que consolar con el postre-pensaba yo- un helado, un yogur, un plátano...
Una naranja  
¡No tengo palabras¡
Comer, lo comí todo pero se me quitaron las ganas de quedarme otra vez en el comedor...
¡Como la comida de casina no hay nada¡
 Con los años y los cambios de la vida, la comida de casa se convertiría en un negocio en todo el país.

A las cinco de la tarde me sorprendió que mi madre me fuera a buscar, pero así le contaría todo...No hizo falta, ya lo sabía, las mamis lo saben todo.
Tras un discurso que no entendí, sólo me quedó claro que no tenía falta de comer fuera, que en casa me esperaba "güelita" y que nadie mejor que ella sabía lo que me gustaba. 
Lo mejor de aquel día, que me llevó a merendar a la calle corrida y se me olvidó todo.
Lógicamente esa fue la última vez que yo comí en el comedor del colegio. No obstante ahora mi hijo come en comedor pues considero que muchas de las manías culinarias que tengo se les debo a mi santa abuela, que con tal que comiera, sólo me daba lo que me gustaba. 


Mil besos

2 comentarios:

  1. NO SÉ QUE HA PASADO CON EL TEXTO Y MIS MANAZAS
    ¡PORRAS¡
    ASÍ TODO ESPERO QUE OS GUSTE
    MIL BSOS

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  2. interesante texto moni.desde luego si hay alguien patetica pa comer esa soy yo.y encima ahora soy madre y casi,obligo a los mios a comer lo q yo nunca comi o comeria.en fin,aveces la idea del comedor no siempre es la mejor.pero nena la merienda con la gÚeliiiii,jejeje.bsooo

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