7 feb. 2011

Crónicas Colegiales: Culebras, Serpientes y lagartos¡¡¡¡

                                    


No os creaís que esto de las actividades extraescolares estaban de moda en mi época. Ahora se conciben de forma organizativa y de aprendizaje extra pero a finales de los 70 principios de los 80 todas eran de pago, y había muy poca oferta y tampoco la demanda era tan exagerada, las mayoría de las mamis no trabajaban y las abuelas estaban ahí para llevar al parque-tampoco había tantos como ahora- de la plaza del sur todas las tardes; así que podéis imaginar el alboroto que armé en casa cuando en el cole se organizó el viaje de fin de curso de octavo,tened presente también que los 14 años míos nada tienen que ver con los de ahora eh¡. No penséis que era más lela de lo normal en aquella época.

Así que aquel año había empezado la serie V, ¿os acordáis, verdad? Bueno pues yo siempre le tuve pavor a los bichos que reptan, verdadera fobia, y a la vez repugnacia; no obtante no había quien me sacara de enfrente de la tele cuando empezaba aquella serie, a mí y a mi primo-ya os hablaré de él-en fin. Por aquellos años, yo tenía una melena espectacular, por la cintura, morena y bien cuidada por mi mami, que para eso era peluquera. Toda esta introducción viene por que sí me dejaron ir de campamento, ese año era en Ávila, concretamente en Sotillo de Ladrada en pleno julio. La madre de Bea, había conseguido convencer a mi abuela que no me pasaría nada- la que mandaba siempre era Doña María, si ella lo tenía claro, me dejaba hacer de todo, de igual manera hubiera ido pues mi madre decía que había que soltar a la nena de la faldas de ésta- así que todo iba bien.
Las monjas te aconsejaban qué comprar, una mochila, ropa variada, utensilios de piscina etc...ya lo tenía todo.
Lógicamente, lo único que le preocupaba a mi madre era el posible calor que pasaría, ya que aquel pelo me complicaría la vida, así que mi padre-camionero-confirmó la idea de mi madre: "Cortar ese pelo a la nena, que se va a morir de calor" con los años también mi padre me fastidiaría un viaje con mi amiga a Matalascañas, por que decía que había muchas moscas, en fin.
Mi madre con gran disgusto empezó a cortar la melenaza, y sentenció sabiamente:" Nunca más volveras a tener el pelo tan largo", oye y como la biblia, acertó.
Ya con mi media melena, y con el viaje a la vuelta de la esquina, yo soñaba con el campamento, llevaba recuerdos familiares para una monja que estaría allí, por que no os lo perdáis, nos quedábamos lógicamente en el recinto del colegio pero en Avila, manda narices¡¡¡¡
El viaje en autobus fue cansado pero no importaba pues serían 15 días emocionantes para alguien que nunca había salido de casa; yo me preguntaba para mis adentros: "¿Habría chicos?". Pues no, claro si íbamos con las monjas, pero la piscina estaba a varios kilómetros del colegio, era pública y claro que había chicos, y en el pueblo y todo eso... Los recuerdos que tengo en mi almacen, tienen que ver con el desayuno, las actividades que hacíamos tanto físicas como artísticas, yo canté la de "Yo soy rebelde" de Janthe entre otras muchas...Lo mejor era el paseo hasta la piscina y el recorrido por el pueblo, una tarde cantando que íbamos todas, para no variar, y oímos gritos-las que íbamos más lentas- de las compis del principio. ¿Qué pasaría? Nada una serpiente que había atravesado el camino. Qué bien¡ ahí estaba yo,. parada, ni para adelante ni para atras, petrificada. Mis compañeras, que se dan cuenta,  llaman a la monja a grito pelado-nunca había visto correr a una- claro corría pues pensó que había otra corriendo por la carretera, pero la bicho era yo, inmóvil dura como una piedra, muerta de miedo y más tensa que una vara mirando a la hermana que se acercaba, sólo atinaba a decir: "mamá". La hermana ya estaba perdiendo la paciencia conmigo, se le acababa ese tono que ellas tienen de sosiego y paz, pero al final consiguió moverme tan rápido como me daban los pies... me relajé en la piscina, pero siempre panza arriba y mirando al prao por si venía una serpiente a por mí... Las hermanas se reunieron, para hablar, me imagino que como quedaba el viaje de vuelta y era al atarceder, entre que era un camino de mulas, y estaría más oscuro sería la leche si aparecía más...
Valientes que eran ellas, fueron a hablar con la gente del bar de la piscina, había muchos paisanos del lugar, y las aconsejaron atravesar el pueblo e ir por otro camino, eso nos contaría Susana que le dijeron las monjas se enteraba de todo por eso que era la de los sobresalientes, que nos acompañarían.
Uff¡ estaba salvada, por el pueblo no andarían estos animales del diablo, pensaba yo... hacia las siete de la tarde nos vamos de la pisci con aquellos lugareños, no pasaría nada...  Cuando yo digo que estos bichos los carga el diablo es por algo; en pleno pueblo divisamos algo que viene acercándose por el suelo, eran dos nada menos y con la boca abierta. Nos meten a todos corriendo en varios bares del pueblo que cierran las puertas y los hombres aquellos avisan gritando a los vecinos: "Serpiente, serpiente".
!Virgen María¡
Esta sí que era una víbora¡
Se dedican a darles palazos y las matan, BIEN, deberían desaparecer de la faz de la tierra¡
Para calmarnos, imaginaros a unas 20 jovencitas gritando histéricas dentro de una cafetería, el camarero enciende la tele. La 2 no traía nada interesante pero la uno, ponía el último capítulo de la serie V, le pedimos a las hermanas que nos lo dejaran ver por favor, y claro no entendían nada, pues estábamos de los nervios y queríamos ver lagartos¡.
Que desde la lejanía, ahora es una anécdota, pero con lo exagerada que yo era, ya me veía muerta por el ataque de una serpiente en Avila, y lejos de mama. Si ya lo decía mi abuela: "Dejad a la neña en casa,  que ya tendrá tiempo a descubrir mundo"
Y tanto "güelita" y tanto¡

Mil besos


Nota: Recordad que ye un relato, y que lógicamente está un poco exagerado. Aunque nunca exagero, en el pánico que les tengo a estos réptiles. Al igual que a los lobos y las abejas. En fin...

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