14 feb. 2011

Crónicas colegiales: El sobresaliente y el príncipe.

Los nueve años fueron muy especiales e importantes, poneros en mí piel; no es que descubrieran que era superdotada si no que fueron inolvidables.
Estaba en 4º de la tan añorada EGB, mi tutora era la señorita Doña Luz, con la que además de las horas lectivas iba a su casa por que daba clases particulares,-fue el único año que las compis me llamaron "enchufada" pues aquella señora, guapa, arreglada, siempre con labios pintados de rojo y su luto riguroso, realmente me adoraba- pues tonta nunca fui, pero vaga un montón... así que mamá estaba hartita de aquellas tardes repetitivas:
¡Merienda, apaga la tele, y ponte a estudiar!.

Por eso decidió que diera clases fuera del colegio, las matemáticas estropeaban el conjunto de resultados en mi boletín de notas no es que fueran brillantísimos pero tampoco eran mediocres.

-¡Normales!, decía mi querido papá.

Pero sí, ese año reconocí que necesitaba ayuda y de paso, no descuidaba el resto de las asignaturas. Así que contentísima de tanto estudiar, aprendí a llevar el ritmo de la disciplina-jajja con los años lo perdería, y lo volvería a encontrar así una y otra vez-  no es difícil, la cosa es ponerse.


Claramente superaba la prueba día a día y mes a mes hasta que tanto estudio lógicamente llegó cargado de la recompensa más alucinante de toda mi vida estudiantil... habíamos estudiado los quebrados más de una tarde, dale y dale, no eran muy complicados pero a mí siempre me pasaba lo mismo, me aceleraba pensaba que ya estaba bien y por no repasar me había comido al menos un par de dedos al contar, por que sí señores y señoras no estaba mal visto que hasta ciertas edades contaras por lo dedos, hazlo ahora y veras¡


Así que el día del exámen sabía que tenía que repasar las cuentas por que lo que era el método lo tenía claro, me apliqué y toma¡¡¡¡ la nota no podía estar mejor un 9, brutal no me lo podía creer ni mis compañeras-que majas todas-en fin que recogí la nota sabiendo lo que iba hacer, llamar a mi padre en cuanto llegase a casa y darle la buena noticia.

Pero ese día no acabarían las sorpresas.


Lógicamente Franco ya había muerto hacía unos años, y yo no tenía ni idea de lo que era la democracia-aunque escuchaba siempre muy atenta las atrocidades que contaba mi abuela de la Guerra Civil española, entre hermanos, como ella la llamaba-, y tampoco la monarquía pero sí tenía claro quien era el Principe Felipe. Lo guapo que era, lo rubio que era , estaba totalmente pillada por sus huesos...
 Con esto de hacerle conocer y acercar la monarquía a los ciudadanos, la Casa Real, decidió empezar por los colegios... Tenía -corregirme si no era así- escribir una carta al príncipe y él te respondería, institucionamente claro.
Aquella mañana estaba siendo redonda, un 9, el alboroto propio en clase y de repente Doña Luz
-Han llegado varias cartas de Felipe al colegio y a esta clase de momento sólo nos ha llegado para una de vosotras.
Todas nos miramos, ¿quién sería la primera en recibirla?
-La alumna es Fernanda.

Hala¡ Mi madre santísima¡ ¡Cómo iba a ser yo¡


Me levanté de nuevo me temblaban las piernas más que la anterior vez que salí a recoger mi nota, y me la dio en la mano, con una leve sonrisa... No me lo podía creer. Levanté el brazo y le dije que si la podía abrir.


-Si, pero sin alborotar¡-dijo Doña Luz.

En torno a mí se hizo un corrillo y miramos la foto, y exclamamos
-Oh¡ que guapo.
Tenía los brazos cruzados, una amplia sonrisa, un pelo rubio ondulado y una camisa blanca de manga corta-otra vez, que repetitiva- y ponía algo con boli dorado-que no recuerdo- y su firma... pero soy incapaz de encontrarla para enseñarosla...
Ni me comí el bocadillo, ni jugué en el recreo sólo estaba atontada entre el 9 y Felipe...
Pensaba que algo tenía que significar que fuera yo la primera en recibir aquel aquella carta, lo llegaría a conocer algún día.

-¡Viva, Sardeu¡-jajjajjajaj cuántas horas esperando a que él y Letizia, salieran a saludar a los profesionales de medios que andábamos horas esperando, con calor, frío, hambre.


Pasaron muchos años hasta que de verdad mi príncipe llegara a mí vida...aunque esto es otra historia.

Mil besos

4 comentarios:

  1. jajaja yo tengo esa foto¡¡¡¡¡¡ pero he de decir que ante todo REPUBLICANA¡¡¡¡¡¡

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  2. por fin estoy aqui pero mantenlo en secreto ok?

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  3. ok será un secreto para ellos, pero para mí molaría saberte¡¡¡¡¡
    mil bsos

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  4. ah yo tambien me acuerdo de eso. En nuestro cole tambien llegaron las fotos del Principe. !!Qué rubito y qué majo!! todas enamorás de él. Qué pena que ya no la conserve...como tantas cosas cuando nos trasladamos de casa. Adios barriguitas, los tbs de Esther, las Nancys, el Tente...jooo cada vez que lo pienso..

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