7 ene. 2014

Esmeralda Perfecta...(Taller)




Morir actuando para ellos sería la más hermosa de las muertes”, ese es el titular que a bombo y platillo se leyó en todos los diarios. Los incrédulos divagaron sobre la forma de llamar la atención de ésta adorada y  a la vez criticada diva.

La mano en el pecho era para ella la señal más profunda de agradecimiento y cariño; una mano rebosante de serenidad, algo temblorosa y marcada por el inagotable hacer del tiempo. Sin remedio.

Sus más allegados le habían repetido una y otra vez que se alejase, que olvidara, pero su memoria estaba intacta, recordaba todo. No quería fallarse a sí misma. Cada vez mas necesitaba apoyar sobre sus labios, aquel pañuelo negro que disimulaba el horror, la enfermedad; esa acción cotidiana la estorbaba, no sabía en qué momento inicio este periplo, pero era tan cotidiano como aburrido. No quería hacerlo más. Muerte. 
París, La adoró.

Entrega.

Aquel lugar de historias mentirosas, de cantos inolvidables, de comedias, tragicomedias, de un ir y venir; había abierto sus puertas a un público expectante, ansioso y sabio, no quedaban muchas actuaciones, todos lo sabían incluso Esmeralda Perfecta.

Maquillada; con su extravagante, selecto y colorido vestido, subió las escaleras del escenario ante la atenta mirada de todos. Cada peldaño, soportaba un adiós. Con la boca entre abierta buscaba el aire de la vida, se estaba ahogando…Debía llegar, se lo merecía, había sacrificado todo en su vida para obtener el éxito y la fama del que otras se apearon hacía más de veinte años, unas por no valer, y otras por él…

Levantó la mirada y su eterno amante de juventud, le ofrecía la mano para alcanzar la meta. Le volvió a amar por última vez. 

Desencajada.

El rojo telón se abrió lentamente como ella había pedido, sin música, sin decorados, tan sólo la luz blanca de un foco que la mostrase tal como era.
El público se removía en su butaca hasta alcanzar a ver su aún hermosa figura, -se había preocupado de no cambiar de la talla 40-.

 Arropada simplemente por un pie de micro, comenzó a cantar. La melodía era conocida para todos. Tosió enérgicamente, abrazada a su pañuelo.
Un admirador se levanto y la ayudó con la letra, a él le siguieron todos. Esmeralda lo había conseguido. 

Todo, en aquel momento era sublime. Levantó su brazo, en lo que parecía un balanceo armonioso, y se dejó caer.


La muerte para Esmeralda fue Perfecta."

Mónica Solís.Mil Besos


No hay comentarios:

Publicar un comentario