Pacto de despido.

 Un fuera de área con latidos precipitados en la garganta mientras, 

 intento saborear la que será la última cerveza.

 Lágrimas que se quedan inmóviles, que no salen de su asombro...

 agua salada sin resacas de adiós, con rabias de una despedida 

 Novedades desconectadas de mí alma que no descifran el conjunto de mierdas que   salen de tu boca.

 Sin reproches.

 Sin reparos.

 Sin vergüenza.

 Conmigo sin hoy.

 Miles de bilis, mientras miro tu cara de monigote  

 queriendo borrar-me-de tu vida. 

 Anulada con negativo.

 No traigo goma de borrar, ni libreta dónde escribirte.

 No compré ningún boleto dónde se rife mi vida a partir de ti.

 No hay sabor que me quite el estallido ácido que nace en mí lengua sin gusto, sin   invitación a otro beso...

 ¡Cuánto me hubiese gustado no enfadarme!

 Has cambiado mi ritmo. 

 ...y tus palabras finales...

usadas como crédito a tantos años de lealtad. 

No me sirven.

No las quise.

No me emborrachan, ni ciegan.

Y aquel beso en la mejilla que marcaba tu libertad y mendicidad...

Aquel reproche.

Aquel perdón.

Aquella indigencia de tú amor con los que sobrevive mi recuerdo...

Así te recuerdo: una hora de compañía y tres años

de miseria. 


Mónica Solís


 

Comentarios

  1. A veces nos queda el corazón y el alma en rabia, desolados por algo que construimos con amor y que al final solo recogemos migas y recuerdos que nos acompañan día a día hasta que una nueva luz ilumina de nuevo nuestro despertar..... Bikiños Moni y gracias por aderezar estos buenos momentos leyéndote :-)

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